El gran auge y popularidad de los juegos de casino online en nuestro país es ya toda una realidad.

Poder jugar online a clásicos como la ruleta, el blackjack, el solitario, el baccarat y un sinfín de emocionantes tragamonedas con lo último en gráficos y prestaciones es posible gracias a las diferentes aplicaciones de casino que ofrecen las páginas web.

No obstante, hay que tener atención a los sistemas fraudulentos, no todo es perfecto en esta vida. Las diferencias entre los casinos online seguros y los fraudulentos es bastante sencilla: los casinos seguros necesitan licencia de operar en nuestro país. La regulación por parte del Estado de esta actividad empieza en el 2011 con la publicación de la Ley de Juegos de Azar. Se puede consultar el listado de las páginas web que están autorizadas a operar en el sitio del gobierno, específicamente es la Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ) el órgano del Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas que, bajo la dependencia de la Secretaria de Estado de Hacienda, ejerce las funciones de regulación, autorización, supervisión, control y, en su caso, sanción de las actividades de juego de ámbito estatal: aquí se puede consultar las webs de cada operador de juego. Los dispositivos móviles son herramientas básicas para ello y, por ende, las grandes compañías del sector de juego disponen cada una de su propio sistema operativo. Tabletas, móviles, ordenadores portátiles… todos esos dispositivos son excelentes aliados y como tales los hemos de tener en cuenta en el fascinante mercado.

Cualquier plataforma de juegos en línea, debe disponer de su propia aplicación móvil, tanto para el sistema operativo Android como para el sistema operativo iOS. Nunca nos cansaremos de repetir la importancia y capitalidad a la hora de operar con los juegos en linea o cualquier otro activo financiero de hacerlo en un entorno totalmente seguro, fiable, serio y regulado, como jugar a las tragaperras con la app de William Hill, hacerlo con un sitio debidamente registrado y regulado bajo la legislación comunitaria y en la que, entre otras características básicas, los depósitos de los clientes se mantengan en cuentas bancarias independientes y segregadas y la empresa solo pueda usar dichos fondos que no sean la operativa del cliente, todas las transacciones estén protegidas por una conexión SSL y se actué con la máxima transparencia y celeridad a la hora de procesar los pagos. En definitiva, cumplir a rajatabla lo que la ley marca al respecto.

Imagen Shutterstock Men Playing Computer Games